¿Como tratan los medios a los periodistas de corazón y a la prensa rosa?

Antes había pocas revistas dedicadas a hablar de la vida privada de los famosos, por eso leerlas resultaba excitante y estimulante. La primera en salir al mercado fue HOLA en 1930, tenía entre 10 y 20 páginas en blanco y negro. En esa época se respetaba a los periodistas que escribian en su interior. A penas se pagaba a los famosos por sacar a la luz detalles de su intimidad, lo hacían para caer bien o para tener un status determinado.

En televisión la gente se empezó a interesar por los espacios que hablaban de la vida privada de los famosos con el programa de TVE 1 “Corazón de…” en 1991. Existía una relación cordial entre los famosos que eran entrevistados y los periodistas que sabían como conseguir su trabajo sin necesidad de preguntas agresivas ni demasiado atrevidas. Con el paso del tiempo las distintas cadenas intentaron imitar ese tipo de programa y añadieron colaboradores, periodistas, para dar distintos puntos de vista sobre un asunto y que dieran al programa un tono más coloquial y adaptado para la sobremesa. Mientras tanto en las revistas aparecian cada vez más exclusivas que con el tiempo se iban pagando con cantidades más y más altas. Un ejemplo de ello lo encontramos en nuestra actualidad con la boda de Borja tyssen y Blanca Cuesta, la revista Hola pago por el bautizo y la boda millones y millones de pesetas, con lo que se habría alimentado no a una parte, sino a todo el tercer mundo. La mayoría de nuestros famosos a lo largo de su vida han cobrado por hacer algún tipo de exclusiva, Ana Obregón, Mar Flores, Genoveva Casanova…

Otro tema diferente es el de los montajes, gente que necesita ser mediático a todo costa y se inventa historias que son mentira. Este el caso de Marujita DÍaz con Dinio o Sara Montiel con Tony Hernández, con toda una vida dedicadas a salir en las pantallas deciden que no pueden ser olvidadas y por ellos inventar amorios falsos y historias sin sentido, que por supuesto cobran una pasta. En 2000 apareció Gran Hermano, fue un bombazo ver como 12 personas convivian día a día. Lo peor llegó después, esa gente se incorporó a los programas de corazón “Salsa Rosa”, “¡Ana Rosa!”, “A tu lado”, cobraban lo mismo o más que un periodista licenciado. En este momento es cuando la prensa rosa se desprestigió, estos personajes cobraban más por ser agresivos con los invitados, por insultarles y por denigrarles. A los grandes hermanos les daba igual y a los famosos incluso también porque cobraban más.

En mi opinión debemos volver a la prensa y a la televisión respetuosa con tintes graciosos y humorísticos (no es el caso del Tomate)

Gracias corazones.

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